El Jodario es claro, somos un país de locos

El Jodario, de Gardeazábal, tiene claro que somos un país de locos.

Para El Jodario la impresión de billones de pesos en billetes que no pueden circular masivamente le hubiera costado el puesto en cualquier lugar del mundo al funcionario que los mandó a imprimir, pero no sera así porque somos un país de locos.

Y las respuestas de los máximos dirigentes de la justicia en Colombia, ante la corrupción que pasó “a sus espaldas”, como dijo alguna vez el expresidente Ernesto Samper, demuestran para El Jodario que somos un país de locos.

Este es El Jodario, de Gardeazábal, para Ruta Noticias:

El Jodario: país de locos

Este es, definitivamente, un país de locos, pero finalmente no pasa nada. O a todos nos acostumbramos o perdimos nuestra capacidad de protesta. Parecería que los errores son para reírse y las bufonadas para quedarse serios.

El error mayúsculo del Banco de la República al poner en circulación billones de pesos, (y de paso generando la inflación con una emisión cuasiclandestina), en billetes de 100 mil pesos que no caben en los cajeros electrónicos que tienen instalados los bancos a lo largo y ancho del país, no quiso ser un error reconocido por todo un año, hasta que a algún funcionario menor se le fue la boca hace 3 días y admitió que les habían quedado grandes los billetes. Por supuesto, ese error que le costaría en cualquier otro país el puesto al gerente del Banco de la República, no es computable y aquí no pasa nada.

Quizás porque somos un país de locos admitimos, como si fuera tomarse un vaso con agua, que el estado pacte una paz con un grupo armado que hizo la guerra 52 años, que entreguen las armas y que al menos la mitad del país, acaudillada por quien gobernó 8 años a Colombia y puso contra la pared al grupo alzado en armas, haciendo el camino para llegar a la paz, resuelva que ya la paz no es lo conveniente y que debe seguirse en la guerra. Y aunque están convocando a repetir el error y desbaratar el acuerdo de paz, aquí no pasa nada.

Somos un país de locos. Vemos acabar los partidos políticos, fundamentales para la democracia, y en vez de fundar uno que los reemplace, salimos a firmarles a los que quieren ser candidatos presidenciales para ayudar a desbaratar el escaparate. Y no pasa nada.

El Jodario: Los tres deben irse

El triste espectáculo que dieron los presidentes de las tres Cortes, la Suprema, la Constitucional y el Consejo de Estado, contestando a Juan Roberto Vargas en Caracol TV la noche del domingo, da grima. Parecería como si el problema montado con las denuncias de los gringos sobre el manejo de los altos tribunales no fuese sino un simple estornudo. Las medidas de las que hablan son apenas bañitos de agua tibia para un problema que a más de avergonzar a la justicia colombiana en pleno, tiene magnitudes catastróficas para la institucionalidad del país.

Sonó feísimo la manera como a estos conductores de las Cortes solo se les ocurrieron ideas bobaliconas. El problema surgido en el interior de la Corte Suprema quieren arreglarlo con modificaciones al reglamento interno de la corporación para restringir el ingreso de abogados litigantes a visitar los magistrados. Los otros dos creen olímpicamente que minimizando lo sucedido van a salvar a la Constitucional y al Consejo de Estado de la validación que hacen los gringos de los fallos de los últimos años sobre a quienes han favorecido o perjudicado.

En tales condiciones lo que los colombianos debemos hacer es pedirle a todos los magistrados en coro que renuncien si quieren salvar el sistema judicial colombiano. Pero como la ley no considera lo que podría pasar si hay una vacante generalizada en las Cortes, que usando el fast track, el Congreso lo determine y el país se salve de andar cargando el pesado fardo del descrédito y la sospecha con que de ahora en adelante serán asumidos todos los fallos de las Cortes y de los jueces.

 

 

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