La carta de Andrés Felipe Arias

La esposa del exministro Andrés Felipe Arias envió una carta a Juan Manuel Santos donde le pide haga “justicia real” pues está “en sus obligaciones defender a los colombianos de las injusticias a manos de los hombres”.

Andrés Felipe Arias se refugió en Estados Unidos tras huir de Colombia y de una sentencia de la Corte suprema que le impuso 17 años y cuatro meses de prisión.

Desde ese país Andrés Felipe Arias lucha para no ser extraditado a Colombia, alegando ser un preso político y culpando al gobierno de su sentencia.

Esta es la carta de Catalina Serrano, esposa de Andrés Felipe Arias, al mandatario de los colombianos:

Presidente Santos,

Le he pedido mucho a Dios que me ilumine para poder escribirle esta carta. Al mismo Dios que le permitió a usted ser el Presidente de los Colombianos, de ese país al que tanto amamos y extrañamos.

Acudo hoy a su corazón, a usted como padre de familia, a usted como esposo que sabe y entiende lo importante que es para un hombre estar rodeado del amor y la presencia de sus seres queridos y para una familia contar con la cabeza del hogar. Pero sobre todo acudo a usted como jefe de Estado y garante de la Constitución y los derechos para que haga una paz política con justicia real.

Por eso hoy yo le pido que como máxima autoridad de Colombia apoye y saque adelante en el Congreso de la República la reforma constitucional que habilita una segunda instancia para todos los ciudadanos, incluyendo los aforados, con efecto retroactivo, pues los derechos humanos son atemporales; para que personas que, como mi esposo, fueron juzgadas en una única instancia por la Corte Suprema de Justicia tengan el derecho universal, consagrado en todo los Tratados Internacionales de Derechos Humanos que Colombia ha suscrito, a una segunda instancia para apelar su condena.

Señor Presidente: está dentro de sus facultades y obligaciones proteger a los colombianos de las injusticias a manos de los hombres. Aun los jueces más íntegros y respetables siguen siendo humanos, y como humanos pueden errar—ni qué decir cuando los jueces son corruptos y actúan con interés político. Cuando se condena a una persona inocente, se comete una gran injusticia con esa persona y con su familia. Y cada vez que se comete una injusticia contra una familia, se comete una injusticia contra toda la sociedad.

Presidente: no se logra la paz si no hay justicia. La justicia es el camino y la paz es el destino.

Cordialmente, Catalina Serrano

 

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