Popeye los narcos también lloran

El sicario descubre que Medellín es insegura

Popeye el sicario que trabajaba para Pablo Escobar fue atracado en la loma de Vizcaya, a muy pocas cuadras de la casa del alcalde Federico Gutiérrez, de la estación de Policía y del sitio donde robaron al cantante Andrés Cepeda, lo que generó una nueva crítica frente a la inseguridad que se vive en Medellín donde hoy ya ni los narcos viven tranquilos.

A Popeye ladrones en una moto lo asaltaron y le robaron, según él, unas gafas cartier, un reloj y su billetera. Hasta ahí todo normal en esta Medellín que está en manos de los pillos mientras el Alcalde posa para los 5 fotógrafos que contrató para su despacho o publica a través de los 22 manejadores de redes sociales que hoy trabajan en la Alcaldía.

Pero el escándalo se creció, y generó malestar, cuando el antes (hoy no?) temido sicario escribiera que “en Medellín no hay Alcalde”. Una frase que se escucha mucho en La Alpujarra, donde se concentra el poder político y administrativo de la ciudad.

Esa crítica generó que el alcalde Federico Gutiérrez contestara en sus redes sociales que “es desconcertante que alguien que hizo tanto daño hoy de lecciones de moralidad. Combatimos la legalidad que él ayudo a construir”.

Y aunque se esperaba que la ciudadanía rodeara a su mandatario, las redes sociales se llenaron de críticas frente a la inseguridad en la ciudad, las cuales se podían leer incluso en respuesta a los escritos del Alcalde sobre popeye. Escritos de los ciudadanos que no recibieron la más mínima replica de Federico Gutiérrez.

“Atracaron a Popeye, dicen. #Medellininsegura… creo que por eso @FicoGutierrez no va en cicla a la oficina. Lo bajan de pinta”, dice uno de los escritos, mientras que otro asegura que en la ciudad los asaltos crecieron el 34 por ciento y pide que el Concejo de Medellín cite al Alcalde para que explique.

“Le va quedando grande la ciudad”,le escriben al Alcalde en un comentario. “El Alcalde cree que con la aparición en redes sociales arreglara la seguridad”, le agregan en otro.

A favor del mandatario habría que decir que Popeye ha llamado insistentemente a la secretaría de seguridad ofreciéndose como “mediador” con varios combos para desmovilizarlos. Hasta hoy no le han querido dar cita pues siempre propone reuniones en sitios oscuros y del bajo mundo.

También que muchos interpretaron el supuesto robo a popeye como una intención de hacerse la víctima justo cuando aún se recuerda como amenazó en una grabación de la televisión chilena a una joven y su madre, quienes le reclamaban por su oscuro pasado criminal.

Verdad o mentira, el supuesto robo a popeye hizo visible el temor a la inseguridad que se vive en Medellín y que el alcalde Federico Gutiérrez prometió combatir porque, también supuestamente, era experto en seguridad.

El problema es que ya va el primer año de su gobierno y más allá de las miles de fotos que se ha tomado y de los viajes continuos al extranjero, poco resultados tiene para mostrar.

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