Vecinos contra la mansión de Carlos Castaño

La Mansión de Carlos Castaño tiene alborotados a los vecinos de El Poblado y la zona de La Frontera.

Montecasinos, la mansión de Carlos Castaño, ubicada sobre toda la avenida El Poblado, fue arrendada en una subasta pública a banquetes San Agustín por 27 millones de pesos mensuales. La casa, hoy bajo control de la sociedad de activos especiales (antes Dirección de Estupefacientes) está en proceso de extinción de dominio y será vendida para cubrir con ese dinero la reparación de las víctimas de la violencia.

Los que preocupa a los vecinos y las corporaciones ambientales es que la mansión de Carlos Castaño es un área de protección, que además existe una reglamentación que prohíbe el uso de volúmenes altos (para proteger la fauna silvestre que vive en ese bosque) y que finalmente su espacio tiene un parqueadero mínimo, 20 carros, con lo que toda la zona se convertiría en vía de parqueo, aunque es una de las avenidas más congestionadas de Medellín.

Según José Fernando Álvarez, de la mesa ambiental de El Poblado, “hacen una propuesta de poner valet parking pero esta vía es de solo dos carriles y ya nos imaginamos los tacos sobre toda la avenida y sobre la zona sur para ingresar o salir de Envigado. Esto no puede ser un centro de eventos y nadie nos da la cara sobre esa queja”.

La mansión de Carlos Castaño fue durante muchos años centro del paramilitarismo y el propio Castaño en sus memorias escritas con el periodista Mauricio Aranguren señalaba que desde allí se coordinaron algunos de los grandes crímenes de las épocas de la violencia de los años 80 y 90 y que allí se reunión los doce mafiosos que dieron orígenes a los pepes (perseguidos por Pablo Escobar) que posteriormente unidos al gobierno de César Gaviria acabaron con el capo de la mafia antioqueña.

Para poder pagar 27 millones de pesos mensuales, Banquetes San Agustín necesitará vender servicios por mínimo 50 millones de pesos (pago de empleados, servicios públicos, mantenimiento de la casa finca y ganancias) lo que significa que la Mansión de Carlos Castaño tendrá que estar en funcionamiento casi todo el día y todos los días, esta vez no para el narcotráfico sino para el servicio de la rumba y la vida nocturna, que muchas veces termina aliada con los narcos.

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